
La alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) y la intolerancia a la lactosa no son lo mismo, pero erróneamente se confunden entre sí ya que son causadas por el mismo alimento, la leche y comparten algunos de los síntomas, como flatulencias, diarrea, distensión abdominal y malestar estomacal.
La intolerancia a la lactosa ocurre cuando el organismo no tiene la capacidad de digerir y absorber el azúcar natural de la leche que se conoce como lactosa. La intolerancia a la lactosa es más común en los adultos, la desarrollan a medida que el paciente va creciendo y va perdiendo la actividad de la enzima lactasa por una predisposición genética. Estos tipos de intolerancia a la lactosa son muy poco comunes antes de los 2-3 años de edad. Otro punto importante a destacar en la intolerancia es que los pacientes pueden consumir la proteína de la leche de vaca, sea directamente en una leche deslactosada, por ejemplo, o en otro alimento que la contenga, y no desarrollar síntomas; mientras que al ingerir el azúcar natural de la leche (la lactosa, que es un carbohidrato) podrían presentar síntomas de mayor o menor magnitud (gases, diarrea, distensión abdominal, etc).
En la APLV de vaca existe una respuesta alérgica a una o más de las proteínas presentes en la leche de vaca, esta es mucho más común en niños, en especial en menores de 1 año y en el 50% de los casos de la APLV se supera a los 12 meses, y el 90% a los 3 años de edad. Otra diferencia importante es que en la APLV incluso una pequeña cantidad de proteína de leche de vaca podría provocarle una reacción alérgica en el paciente, Incluso si consumen alimentos diferentes a la leche que la contienen, como panes dulces o algunas presentaciones de carne de res.
